Lo que me sale del bolo

10 Noviembre 2009 a las 11:51 por Mercedes

Una foto emocionante y vosotros

Esta foto ha dado la vuelta al mundo por Internet. A mi me ha llegado de uno de vosotros. ¡Gracias eternas!

La historia de esta fotografía que ha sido considerada “foto del mes”, la publica National Geographic. Fue hecha en Camerún. El chimpancé que va en la carretilla está muerto, mejor dicho muerta. Se llamaba Dorothy, acababa de morir de un ataque al corazón a los 40 años. Su cuidadora, su veterinaria, le sujeta la cabeza.

La fotografía muestra muchas cosas pero, por encima de todas ellas, para mí demuestra la capacidad casi increíble de comprender y sentir el dolor de un grupo de chimpancés que guardan silencio al paso de esa compañera que se llevan a enterrar. Sus cuidadores explicaron que es casi imposible que estos animales estén en silencio; en ese momento, tras esa valla metálica, no se oía una mosca.

A la madre de Dorothy la mató un cazador y a ella, chiquitita, la vendieron como mascota a un parque de atracciones. Allí vivió muchos años encadenada y amarrada al suelo; no volvió a subir a los árboles hasta que cumplió 25 años, cuando fue liberada.

La educaron para divertir a los humanos; le enseñaron a beber cerveza, a fumar cigarrillos y a hacer reír a los visitantes del parque. Tras tantos años de encierro y por culpa de una mala alimentación y falta de ejercicio, estaba gorda y patosa. Un día le tocó la lotería. Fue rescatada de aquel infierno y llevada a Sanaga-Young, un lugar donde, junto a otros ejemplares de su especie, fue cuidada y ayudada a llevar la vida a la que tenía derecho. Pasado un tiempo su salud mejoró y según sus cuidadores fue sacando poco a poco, un carácter bondadoso. Apareció un potente instinto maternal que le hizo adoptar a un pequeño chimpancé, Bouboule y hacerse amiga de muchos otros incluido Jacky el macho alpha que como ella llegaba de otros parques de atracciones para recuperar su vida animal, robada por los hombres.

El día que Dorothy murió, su cuidadora explicó que su ausencia, su pérdida, era palpable y se podía sentir entre todo el grupo de chimpancés. Los responsables del campo decidieron que el entierro de Dorothy podría ser presenciado desde detrás de esa verja por su familia porque de esa forma podrían entender, a su manera, que Dorothy no volvería. Dijo que algunos chimpancés reaccionaron agresivamente y otros gritaban con frustración. Pero lo más impresionante y asombroso para todas las personas que presenciaron esa escena fue la reacción final de absoluto silencio.

Gracias Sue44, gracias por compartir esta fotografía. Este intercambio que siempre es rico, hoy es especialmente emocionante, para mí.

Gracias a todos los que escribís y mandáis tantas cosas que me interesan; hoy en especial a:
Laurahunt, esperé fascinada como tú a que pillaran a aquel ratoncito que ellos consideraban una terrible rata…

Martinelli ¡como te entiendo!

Dova ¡enhorabuena por tu decisión de dejar de fumar! Tus palabras son sabias: “desde ahora mi vida será mía y elegiré y he elegido vivir y disfrutar de mis dos hijas”

The Grandon ¡gracias por tu rap contra los malos tratos, muchísimas gracias!
Y para terminar dos comentarios; uno corto y otro un poco más largo:

Klor, “la única razón de que no la entiendan es que no hayan pasado por lo mismo “y casi como si te hubieran leído el pensamiento, Gibet, escribió esto sobre Indhira y Arturo:

| 29 Octubre 2009 a las 19:17
Indhira es demasiado joven o no tiene la experiencia suficiente con según qué clase de “hombres”. Creo que en cuanto se oye a un hombre decir “Yo no quiero nada serio”, la destinataria debería salir corriendo. Es muy fácil caer en esa trampa de cobardía, y, digo cobardía porque la frasecita tan manida no es más que una excusa para salir por tiempos y eludir responsabilidades. Después da la oportunidad de que, ante cualquier conflicto, se pueda decir “Ya te avisé de que yo no quería nada serio” y depositar toda la culpa de los malos momentos en la otra persona.

Indhira comete un error típico, todas lo hemos cometido en algún momento, debe ser por la educación todavía machista que hemos recibido y por el bombardeo de comedias románticas en las que cuando un hombre dice una frase así, la chica siempre consigue convencerlo de lo contrario y llega el final feliz. En la vida real es muy difícil, si no imposible, convencer a alguien; así que si un hombre dice no estar listo para una relación que vaya más allá del contacto sexual, como es el caso de Arturo, (y siempre que las intenciones no coincidan, Indhira no quería sólo un “aquí te pillo, aquí te mato”) la respuesta debería ser: Si tú no tienes intención de quererme o de corresponderme, pues, ahí te quedas, y, además, con las ganas.”

29 Octubre 2009 a las 13:07 por Mercedes

Vuestras opiniones y dos velas rojas

Me resulta extraño que siga habiendo personas que duden de que a mí me importan las opiniones que aquí se publican. Me apasiona leer lo que pensáis. A veces me confunde, pero la mayoría de los comentarios, me hacen reflexionar. Esta última semana, como ocurrió con el post anterior, las entrevistas que hago en el plató de Gran Hermano a los concursantes que salen de la casa, han provocado muchas de vuestras opiniones. Tanto en este Bolo, como en El Gato Encerrado, la pasión ha teñido los blogs. No podemos pedir más. Creedme si os digo que, de verdad, agradezco que os molestéis en escribir y opinar, lo agradezco mucho.

Espero que también aceptéis que no comparta muchas de vuestras opiniones.

No me voy a extender y luego os explicaré por qué, pero repito que sigo entendiendo la reacción de Indhira dentro de la casa, dentro de esas cuatro paredes. No comparto sus insultos, como dije en directo, pero sí entiendo su desesperación y su miedo de la semana pasada.

Desesperación porque reconoció de inmediato en Arturo palabras y gestos hacia Carol que ella había recibido pocas semanas antes; palabras y gestos que le atraparon en esa historia que podemos llamarle desde fuera como queramos y que ella llamó amor, en su corazón le llamó amor aunque hacia afuera deseara poder quitarle importancia.

Miedo porque vio aterrada que esa compañera nueva, esa compañera de concurso que a ella la conocía muy bien porque la había podido observar detrás de los espejos, y a la que ella saludaba por primera vez, aceptaba,”compraba” todos esos gestos que la llevarían, frente a sus ojos, a los brazos de ese hombre del que una bronca monumental, la había alejado.

Desesperación y miedo: dos sentimientos que pueden desequilibrarte y hacerte decir palabras que la serenidad y la reflexión nunca te permitirían. Cuando hablé de las entrañas, me estaba refiriendo a eso, y creo que habrá muy pocas personas, hombres y mujeres que hayan conocido el dulce amor y el amargo desamor, que puedan tirar la primera piedra: yo no puedo.

Una presentadora de televisión no tiene que callar su punto de vista, una periodista que presenta GH puede, y creo que debe, posicionarse en algunas ocasiones. Para mí ésta ha sido una de ellas. No acepto con facilidad dejar pasar el sufrimiento innecesario sin denunciarlo. Eso fue lo que ví y eso fue lo que hablé con Carol; ella es la primera que sabe que así fueron los hechos.

Y a partir de aquí la fascinante aventura de observar por la mirilla, por el ojo de la cerradura. A partir de aquí, el tesoro diario que este bendito programa nos ofrece: agotarnos analizando comportamientos humanos y dejarnos los dedos opinando de lo que vemos en esa casa que es, por mucho que siga habiendo gente que piense que exagero, el mejor laboratorio para observarnos a nosotros mismos. GH es nuestro propio espejo, cada día lo veo más claro.

Dicho lo cual voy a otro asunto.

La semana pasada participé con un numeroso grupo de colegas periodistas en la presentación de una iniciativa muy importante. La revista Marie Claire ha puesto en marcha el siguiente objetivo: “Escuela para todas”. Tratan de ofrecer educación a las niñas camboyanas que de otra forma no la tendrían. Tratan de arrancar de las garras de la prostitución y el trabajo infantil a cientos de niñas que asisten a esa escuela gracias a esta iniciativa que nació en la hermana MC francesa.

Esa tarde me quedó grabada la carita inocente y curiosa de niñas de 10, 11, 12 años que eran ofrecidas para ser usadas sexualmente por consumidores de prostitución infantil. Hombres camboyanos y extranjeros que pagaban por abusar de ellas. Nada nuevo, ya lo sé, pero como dijeron mis compañeras Pepa Bueno, Montse Domínguez y Joana Bonet, éste es ahora nuestro reto.

Si véis velas rojas en forma de lápiz en los kioskos de nuestro país, sabed que podéis comprarlas y por muy poco dinero participar en esta ayuda imprescindible. Quizá alguno recordéis que dos velas rojas estuvieron todo el programa del Jueves pasado sobre mi mesa en el plató de Gran Hermano. Esas son las velas de esta campaña.

Joana Bonet, directora de Marie Claire, informó de que son 70 los países en el mundo donde las niñas no van a la escuela, no reciben enseñanza, no se las educa, 70! Esa realidad, esa vergüenza, es la base de una vida siempre en inferioridad de condiciones. La enseñanza es pues para esas niñas la primera ayuda absolutamente imprescindible para intentar conseguir que puedan llegar a ser mujeres libres que logren cambiar la esclavitud y la pobreza que les atenaza.

Recordad: velas rojas en forma de lápiz, tan sólo eso.

11 Octubre 2009 a las 19:33 por Mercedes

Dos entrevistas

“No preguntes que es de mala educación” me dijeron seguramente cientos de veces cuando era pequeña. “Eso no se pregunta” debí escuchar con asombro también sin entender bien por qué.

Casi nunca acabo de aceptar ese empeño en negarse a contestar las preguntas - miles lo sé- que hacen los niños. Entiendo al adulto que harto de responder y responder, se toma un descanso y responde: “pues mira, porque sí, porque lo digo yo”. Pero no entiendo al que teme responder lo que sabe. Tampoco entiendo que sea tan difícil responder sin dar largas, yendo al meollo del asunto. Y luego están los que por encima de todo quieren escuchar preguntas duras aunque no siempre sean las que traigan las mejores respuestas.

Todo esto me vale para deciros que me gustaría contestar vuestras críticas a las dos entrevistas que he hecho a los expulsados de la casa de Gran Hermano 11 en las últimas semanas. En general creo que no exagero si digo que no os han gustado.

Cuando un concursante sale de Guadalix de la Sierra, le meten a toda velocidad en un coche, recorre los 40 kilómetros hasta los estudios de Telecinco y sin solución de continuidad aparece en el plató donde escucha aplausos, abucheos y gritos, tiene derecho a unos minutos de respeto. A partir de ahí sabe que deberá responder a preguntas y enfrentarse con imágenes de su paso por la casa. Todos se hacen su composición de lugar mientras recorren esos kilómetros eternos y todos temen no estar a la altura cuando se les pregunte. Reconozco que no me cuesta nada ponerme en su lugar, aunque sé que los espectadores esperáis explicaciones. El equilibrio entre esos dos derechos me juega a veces malas pasadas.

Sobre la entrevista a Nagore (vuelve a ver la entrevista) escojo este comentario entre muchos: 503. Publicado por: molex | 2 Octubre 2009 a las 11:29

Lo que me alucinó más de toda la entrevista fue el intento que tuviste de lavarle el alma, la cara y el corazón a esta petarda de Nagore….me pregunto si tú, que eres la bandera del programa te ves bien los videos, los repasas y los analizas, como deberías de hacer.

Te contesto y espero que a través de ti esté respondiendo a muchos otros: sí, me veo todos los vídeos, los repaso y los analizo porque si no lo hiciera no sería capaz de hacer lo que hago. Precisamente por eso tengo una visión muy global que me ayuda a matizar las opiniones y tratar de hacer las preguntas que puedan aportar luz a los conflictos. Soy una persona apasionada y tengo mucho peligro cuando me pongo a definir los comportamientos de los demás, suelo ser injusta. Mi trabajo en GH me ha ayudado mucho a mejorar ese defecto. Es decir: pregunto lo que me genera curiosidad, pero procuro no tener una idea preconcebida de lo que voy a escuchar. Nagore llegó al plató y reconoció errores. Cada vez que se veía en los vídeos se le cambiaba la cara y sus ojos decían más que sus palabras. No vi intención ninguna de ocultar, amañar o engañar y, por esa razón dejé que se enfrentará casi sola al espejo que le devolvía la casa. En ocasiones sobran las preguntas. No se trata de destruir al concursante porque haya salido con el 95% de vuestros votos, se trata de entenderlo y que ella/él se entienda. Esa particularidad es para mí lo fascinante. Hacer entrevistas, tener derecho a preguntar sin que te digan que no lo hagas como cuando era pequeña, es mi privilegio y encima me pagan pero, os aseguro que cada día valoro más los gestos, los silencios, las miradas y cada día creo más en la labor de ayudar a hablar, no la del empujón para que hable. Me diréis que me estoy haciendo mayor, que ya no tengo la fuerza que tenía, si es que algún día la tuve, yo me veo totalmente al revés: me veo con más armas para hacer salir la verdadera personalidad de quien tengo enfrente sin usar artillería pesada.

El otro caso fue Rebeca (vuelve a ver la entrevista) de la que podría escoger cientos de vuestros comentarios parecidos a este que voy a intentar contestar: 992.

Publicado por: Sylvia20 | 9 Octubre 2009 a las 1:19

Por favooooooooooooooooor!!!! Mercedes… hasta aquí hemos llegado!!! e aquí una televidente menos de Gran Hermano! lo llevo viendo desde q tenía 10 años y jamás he estado tan sumamente indignada… otra entrevista con taaaaaaaaaanto peloteo a la entrevistada no la aguanto! superior a mis fuerzas en serio… tan pelota con unas y tan injusta con otra! no te imaginas como siento estar taaan decepcionada contigo… me encantas, me pareces una periodista 10, pero mi paciencia tiene un límite.

Me entristece que tu paciencia tenga un límite por mi culpa, pero no voy a escribir para hacerme perdonar. Cuando Rebeca apareció en el plató con su muñeca en brazos dudé si pedirle que la dejara a un lado, pero me pareció que no tenía derecho a ello. Esta chica quiso participar en el concurso con su Rosita y con ella debía enfrentarse a los videos de la casa. Como comprenderéis acepto sin discutir que vuestra percepción de esta concursante sea diferente a la mía; que creáis que nos ha tomado el pelo; que ha hecho un papelón en la casa, todo eso queda aceptado, pero espero que mi opinión también tenga un sitio entre otras cosas porque cuando hago la entrevista no represento a nadie más que a mi misma y cuando leo las preguntas que están escritas en mi guión lo hago a los compañeros que me ayudan en mi trabajo. Yo creí las lágrimas de Rebeca, creí su gesto protector de taparle la cara a su muñeca para que no viera las imágenes que escupía el plasma y que a ella le estaban haciendo daño. ¿Por qué no iba a creerla? ¡Me dolían a mí esas imágenes, a mí que nada tengo que ver con Rosita! Fue en ese momento cuando defendí a la muñeca como un símbolo, como una representación y lo sigo creyendo así. Tanto en la primera vejación, cuando Siscu y Gonzalo usaron un cepillo de dientes para “violar” a la muñeca, como en esta última de Hans metiéndola en el jacuzzi o forzándola a comer, vi muchas imágenes que he vivido en la vida real, imágenes que quisiera que desaparecieran de nuestra sociedad. Por eso me puse del lado de Rebeca hasta pasarme y encontrarme que ella no entendía bien mi posición. No importa, lo volvería a hacer otra vez.

De nuevo os repito lo que he dicho para la entrevista de Nagore: me bastaron su cara, sus gestos, sus miradas para saber que Rebeca poco más podía decir de su comportamiento en la casa. No callé ninguna pregunta que estuviera prevista por ayudarla, callé porque no me hacía falta más. Seguro que para vosotros me equivoqué pero fue mi elección en ese momento y en esas circunstancias.

Hacer entrevistas de todo tipo es un gran lujo y hacerlas a gente que tiene su corazón aún temblando por un hecho que acaba de cambiar su vida, es simplemente un tesoro incalculable. La curiosidad que sigo teniendo y que va en aumento espero que me permita seguir haciendo preguntas mirando a los ojos para averiguar lo antes posible dónde está el camino para llegar al centro de un corazón que necesita que se le entienda. Ese trabajo es mí pan de cada día y, por supuesto, hecho para vosotros que , en esta ocasión estáis en desacuerdo conmigo.