Dossier Mayo del 68

3 Junio 2008 a las 20:58 por informativos

Índice del dossier

30 Mayo 2008 a las 14:32 por informativos

Herederos de Mayo del 68

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En aquel 1968 sólo quedaba un día para que De Gaulle disolviese la Asamblea Nacional. El fin de Mayo del 68 parisiense estaba anunciado y las elecciones devolverían el poder a los políticos para quitárselo a los estudiantes.  Tras aquel mes revolucionario llegó la Primavera de Praga y el comienzo de la decadencia del comunismo, en España los últimos días del franquismo y el nacimiento de la libertad sexual y la liberación de la mujer.  

Las generaciones que nacimos tras ese Mayo del 68 hemos heredado un mundo distinto al que conocieron los revolucionarios de entonces. Cuarenta años después nos hemos convertido en súbditos de la empresa, ciudadanos de un mundo global y capitalista, individualistas, inquilinos de nuestros padres, manejamos las nuevas tecnologías, vivimos vidas paralelas en la red y la forma en que nos relacionamos difiere mucho a la de nuestros padres. Y no creemos en la Revolución, ¿o sí?

27 Mayo 2008 a las 21:29 por informativos

Así lo vio la prensa del franquismo

 Se quejan muchos periodistas de que en España nadie se enteró de nada. De que se silenció todo lo que estaba pasando en las cinco semanas que pudieron cambiar el mundo. Se alude al ‘pan y circo’ y se trata de mostrar un régimen temeroso de cualquier tipo de cambio empeñado el ocultar las revueltas. Sin embargo, España ya no era el país de la posguerra. Fraga había hecho la Ley de Prensa del 66 y se había eliminado la censura previa. Seguía siendo un delito ‘atentar’ intelectual y verbalmente contra los Principios del Movimiento, pero nuestro país quería emular a sus vecinos europeos y parecer una nación moderna. La prensa sí trató los acontecimientos. Y mostró, involuntariamente, la debilidad, deslegitimidad y totalitarismo de la estructura política.

“El extremismo revolucionario tan hóndamente anidado en las grietas de la institución universitaria”. El editorialista del ABC no podía disimular sus problemas con la Universidad. La inteligencia era sospechosa. Pero no andaba mal encaminado. Advertía el relevo que la juventud le daba a los trabajadores. Actualmente, en Bolonia, en Génova, los que se enfrentan a la policía no son obreros, son jóvenes. Los trabajadores reclaman mejoras de sus condiciones de trabajo, pero no reivindican cambios sociales. Esa dinámica se ha repetido hasta hoy.

Más agudo y brillante fue el editorial del Diario Ya. La paradoja es que explicaba la revuelta y buscaba sus razones profundas. Daba una lección a Francia. Todo ello desde una dictadura fascista. El espíritu, en cualquier caso, era contrarrevolucionara. Apreciaba la insatisfacción de los jóvenes, la reconocía y asumía, pero negaba la violencia revolucionara. Evolución sí, revolución no. Lo más positivo, su lucidez. Interpretaba los movimientos estudiantiles no contra un sistema político u otro, sino “contra un mundo al que rechaza en bloque”. Encontraba también su pulsión adolescente: “sin ofrecer, en cambio, más que el nihilismo de una protesta“. Denunciaba las “medidas odiosas” de la segregación racial en EE.UU. No se puede hablar de una prensa silenciada en España, cuando sus editoriales entendía lo que ocurría con una lectura que no cambia ni una coma de lo que se publica hoy cuarenta años después, en democracia.

Tan sólo se observa cierta pereza informativa a primeros de Mayo. Pero conforme la gravedad de las movilizaciones fue creciendo, el tema pasa a ser prioritario y tratado abiertamente. Cada diario evidencia su ideología. El Arriba, falangista, señala la presencia de anarquistas y marxistas. Sus enemigos. El ABC es más aséptico, desde su visión monárquica, cubre el tema con amplitud. El Ya, por su parte, es condescendiente y busca un enfoque moral y una lectura vital y humana del conflicto.

Álvaro González

27 Mayo 2008 a las 14:59 por informativos

Mayo del 68, espíritu “libertario”

tourain_400.jpgEl sociólogo francés Alain Touraine era profesor de sociología en la Universidad de Nanterre cuando se acusó a Daniel Cohn-Bendit y a otros siete compañeros más de actos de vandalismo. Dani el Rojo no tenía derecho a un abogado, pero se admitió que Touraine, que sentía simpatía por él, le defendiera. Señala que “el único líder que conoce la gente es Cohn-Bendit, que representa perfectamente la orientación libertaria” ya que el movimiento no tenía una organización política. 

Touraine califica aquel Mayo del 68  como “ibertario” porque se dio “la invasión del escenario político por problemas culturales, por demandas culturas, de la misma manera que en 1840 en Inglaterra y 1848 en Francia, se trataba de la invasión del ámbito político por actores económicos”.

Vivió Mayo del 68 desde las barricadas y recuerda que nunca hubo un intento de tomar la Asamblea Nacional, sino que supuso un cambio en las costumbres. “Hubo un exceso de palabras porque la ideología oficial se entendía a través de los siguientes términos: anticapitalista, clase obrera, sindicalismo. La gente inventaba un falso lenguaje que desapareció, pero los temas culturales, los que estaban vinculados con el cuerpo, el sexo, la lucha en contra de la manipulación del cuerpo de la mujer por servicios económicos, todo eso estaba permanentemente presente”, explica a InformativosTelecinco.com

“Después hubo un intento de transformación de este movimiento en un movimiento político. Todo fracasó. Perdió su influencia el movimiento sindical, que no consiguió nada importante. Pero, es de estos tontos, estos locos de estudiantes, de que habla el mundo entero cuarenta años después del Mayo del 68“, subraya.  

Ante esta profusión de artículos y recuerdos del 68, Touraine cree que “fundamentalmente, la imagen que se mantiene es la de la libertad sexual -aunque no fue tan grande en mi opinión-; las numerosas referencias a los homosexuales (la separación entre gays y lesbianas ocurrió más tarde) y otras cosas más, algunas infantiles, desde mi punto de vista”. Sin embargo, sí cree que permanece un espíritu del 68, algo más, como “la relación de una mujer con su cuerpo, con su sexo, con los hombres“, algo que “ha cambiado profundamente”.  

Por Kamala Orozco

26 Mayo 2008 a las 14:26 por informativos

Lo mejor de Mayo del 68 en las librerías

 

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El cuarenta aniversario ha desatado la fiebre en las librerías. El deseo de vender y las ganas de contar de muchos de los que estuvieron allí y de quienes estudian aquel fenómeno han llenado estanterías con libros sobre Mayo del 68. Más de ochenta libros han salido a la calle para intentar explicar aquel mayo revolucionario y el mundo posterior.

Desde aquí se propone una selección de lo más significativo ya sea por se obra de los protagonistas, por dar una visión crítica o una vuelta de tuerca a aquella convulsión que enfervorizó a estudiantes en todo el mundo e hizo temblar Francia.

‘La Rebelión del 68′ (Global Rhythm). Daniel Cohn-Bendit y Rüdiger Dammann recopilan sus textos y sus preguntas sobre qué ocurrió realmente entonces, cuánto hay de leyenda o de realidad en lo que se recuerda o se hace recordar cuarenta años después. En definitiva pensamientos en primera persona de los protagonistas revisados en el cuarenta aniversario.  

‘1968. Un mundo pudo cambiar de base’ (Asociación de los Libros de la Catarata). En esta obra participa Daniel Bensaïd, el otro “Dani” de la revuelta de Nanterre. Los aspectos políticos de Francia en aquel momento, el movimiento obrero, los comités de acción y la situación de los estudiantes aparecen es este libro que analiza también la situación en el resto del mundo. Jacques kergoat o Tariq Ali también participan en este ensayo. Pierre Rousset cierra el libro con un análisis de la izquierda radical europea de la época.   

‘Mayo 68 explicado a Nicolás Sarkozy’ (Taurus). André Gluksmann publica con su hijo Raphael este libro en el que analiza si fue realmente una revolución de izquierdad como dice el presidente de Francia.  Según el filósofo francés, aquel mayo fue un “punto de inflexión” y  “el final de una escalada revolucionaria y contrarrevolucionaria que mató todas las revoluciones”. Pero, ante todo, defiende que se trató de una “experiencia profunda de desenraizamiento”, desde un doble punto de vista.

‘Mayo del 68 y sus vidas posteriores’ (Visor Libros). Kristin Ross “contra la despolitización de la memoria” arroja luz sobre aquel mes de mayo. La autora explica en el prólogo de su libro que para conocer y contar la ‘realidad de la revuelta estudiantil’ tuvo que buscar textos escritos por los protagonistas en aquel momento y acudir a las crónicas reales. Ross es profesora de Literatura en la Universidad de Nueva York y abre una colección dedicada a rescatar la memoria del Mayo del 68.  

‘Los sucesos de mayo. París 1968′ (Alba). La escritora canadiense Mavis Gallant  como enviada especial vivió como espectadora de honor los acontecimientos que se sucedían en París.  La generación marcada por Mayo del 68 ha ocupado luego el poder en toda Europa. Gallant publicó en The New Yorker todas las crónicas enviadas desde París. Ahora su especial visión de los acontecimientos pueden ser leídos en este libro.  

Por Cristina González

24 Mayo 2008 a las 18:42 por informativos

Los movimientos estudiantiles en España

En la década de los 60 nuestro país comenzaba a desperezarse y abrir los ojos al mundo tapiado por el régimen franquista. Una España con escupideras en los ascensores, con la mujer de la sección femenina, con señoritos ‘carabela’, en la que la película más taquillera era ‘La ciudad no es para mí’ de Paco Martínez Soria. En esa España en la que “se follaba poco y además siempre los mismo’ llegó a finales de la década la revolución del color.

En las doce universidades que había entonces en España te abrían expediente por no llevar corbata. Los pocos miles de estudiantes universitarios que vivieron la apertura cultural de Fraga a partir del 65 leían las crónicas de Le Monde, el Libro Rojo de Mao y compraban a Rousseau de tapadillo en la librería Fuentetaja. Los catedráticos daban clases magistrales y los profesores ayudantes agilizaban el desarrollo de los sindicatos universitarios. Así, comenzó a surgir un movimiento de creación de espacios de libertad. Una puesta en cuestión de lo establecido.

Pero el gris era el color dominante con un régimen poco astuto en el control ideológico. Un Régimen mal organizado que utilizaba los métodos nazis mal aplicados. En 1968 cuando en muchas partes del mundo se desarrollaban movimientos sociales y estudiantiles como las míticas manifestaciones que tambaleaban París, en España bajo el yugo del Franquismo un aire nuevo asomaba entre los universitarios.

Los universitarios, con el empuje del Partido Comunista, apoyaban los movimientos obreros con recitales como los de Raimon, que se ha rememorado 40 años después. Y actos de solidaridad por la huelga de los mineros de Asturias fueron las manifestaciones de un movimiento que obviamente ni acabó con la represión franquista, ni la Complutense era La Sorbonne ocupada, pero también se vivía desde este país con conmoción hechos que marcaron historia como la matanza de My Lai en Vietman.

Aquí la represión no acabó ni se mitigó, de hecho el Franquismo empezó y acabó matando. Pero hechos como el encarcelamiento de Marcelino Camacho o el asesinato de Enrique Ruano sirvieron para convertir el miedo en la esperanza de que otro mundo era posible.

23 Mayo 2008 a las 17:22 por informativos

¿Qué fue de…? (II)

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Han pasado 40 años desde las barricadas y las manifestaciones que convirtieron París en el centro del mundo en Mayo de 1968. Los jóvenes de entonces han continuado, algunos, en la escena política. Otros, han entrado, a veces voluntariamente, en el olvido.

Alain Krivine 

En Mayo de 1968… Fue una destacada figura del mayo francés, dentro de la Juventud  Comunista Revolucionaria, disuelta por el Gobierno en el 68. Tras hacer el servicio militar en Verdun, regresa a París y pasa a trabajar de periodista. Considera Mayo del 68  “una revuelta estudiantil” y recuerda que en el mayo parisino se dio “la mayor huelga general” que se ha visto en Francia. 

En la actualidad… Es el referente de izquierdas de Mayo del 68 aún hoy en día. Participa en la izquierda anticapitalista y ha sido, hasta 2006, uno de los tres portavoces de la Liga Comunista Revolucionaria (LCR), formación política de extrema izquierda, de carácter trotskista. Fue candidato en tres ocasiones en las elecciones presidenciales, y eurodiputado de 1999 a 2004. 

André Glucksmann

 En Mayo de 1968… Ensayista y filósofo, participa en los sucesos de amyo de 1968 como militante maoísta. En los 70, milita en favor de los resistentes a la opresión soviética y empieza su crítica acérrima del comunismo, al que compara con el nazismo.

En la actualidad… Partidario del intervencionismo, apoyó la intervención de la OTAN en Serbia en 1999. En 2003 publica en el periódico Le Monde un artículo a favor de la intervención en Irak asegurando que Saddam Hussein posee armas de destrucción masiva. En 2007 apoya a Nicolas Sarkozy en su campaña electoral. Acaba de publicar un libro junto a su hijo Raphael en torno a Mayo del 68.

Caroline De Bendern

En Mayo de 1968… Fue portada del Paris Match y de la revista Life llevando una bandera de Vietnam. En realidad, se ofrece a llevarla durante la manifestación porque le duelen los pies. Caroline De Berdern no es ni estudiante ni francesa. Es modelo, de familia noble inglesa. Será desheredada cuando su abuelo vea la foto.

 En la actualidad… Caroline desarrolló una carrera como directora de cine y actriz. Fue una de las caras más frecuentes de Nueva York y se la vio junto a Andy Warhol y Lou Reed. Vivió durante bastante tiempo en África junto a su pareja de entonces, el músico Barney Wilen.

Por Kamala Orozco

22 Mayo 2008 a las 17:34 por informativos

¿Qué fue de…?

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Han pasado 40 años desde las barricadas y las manifestaciones que convirtieron París en el centro del mundo en Mayo de 1968. Los jóvenes de entonces han continuado, algunos, en la escena política. Otros, han entrado, a veces voluntariamente, en el olvido.

Daniel Cohn-Bendit

En Mayo de 1968… Líder espontáneo de Mayo del 68, es conocido como “Dani el Rojo”. Fue uno de los Ocho de Nanterre y fue defendido por Alain Touraine, que ejerció como su “abogado”. Su comparecencia ante el Comité de Disciplina de la Universidad desató las protestas. Tras ser liberado y durante la revuelta, “recorrió una a una todas las barricadas calmando los ánimos”, como señala su colega de entonces André Glucksmann.

En la actualidad… Después de su protagonismo durante los acontecimientos de Mayo del 68 es expulsado del territorio francés. Deja Francia para vivir en Alemania, de donde eran originarios sus padres. Desde los 90 milita en el ecologismo. En 1999 fue elegido eurodiputado. Hoy copresidente del grupo Los Verdes del Parlamento Europeo. Sus libros Forget 68 y La rebelión del 68 reflejan sus vivencias de aquella época.

Alain Geismar

En Mayo de 1968… Era secretario general del Sindicato del Profesorado Universitario y fue un dirigente relevante en aquellos días. Después de 1968, dirige, junto a Benny Lévy, la Izquierda Proletaria, organización maoísta. Entró en la clandestinidad y fue encarcelado en 1970. Pasó 18 meses en la cárcel.

En la actualidad… Es inspector general de Educación desde la década de los 90. Ha sido director de gabinete de varios ministros y consejero de Lionel Jospin cuando fue ministro de Educación.Actualmente es profesor en el Instituto de Estudios Políticos de París

Jacques Sauvageot

 En Mayo de 1968… Era dirigente del sindicato estudiantil UNEF y ejerció como representante estudiantil durante la rebelión. Fue detenido junto a Daniel Cohn-Bendit. Entre sus reivindicaciones estaban el poder de los estudiantes y la autogestión de los trabajadores. Participó a la cabeza de la manifestación unitaria entre estudiantes y trabajadores del 13 de mayo. 

En la actualidad…. Después de Mayo del 68, se dedicó a la enseñanza como profesor de historia del arte. Actualmente es director de la Escuela de Bellas Artes de la ciudad de Rennes. Ha desaparecido de la vida pública.  

Serge July

En Mayo de 1968…. Es vicepresidente de la Unión Nacional de Estudiantes de Francia (UNEF). El 23 de marzo de 1968, se une en Nanterre al comité del Movimiento 22 de marzo. Durante los sucesos de Mayo, anima el boletín de información militante Interluchas. Como director de esta publicación, conoce a Jean Paul Sartre. En agosto del 68, July y Geismar hacen un viaje a Cuba donde son recibidos triunfalmente. Después de mayo, funda la Izquierda Proletaria junto a Geismar y Lévy, formando parte del comité ejecutivo. La organización es disuelta en 1973.

En la actualidad… En 1972, Benny Lévy lanza el periódico de izquierdas Liberation. July es nombrado « responsable político «  del proyecto. En 1973 se presenta el nuevo periódico. Su director será Sartre hasta 1974, fecha en la que le sucede Serge July. Desde entonces lo dirigirá en sus diferentes etapas. En 2006 anuncia su partida « obligada y forzada » de Liberation. El principal accionista del periódico, Edouard de Rothschild, le pide la dimisión por la situación financiera.  

Por Kamala Orozco

21 Mayo 2008 a las 3:07 por informativos

“Mayo del 68 no fue la toma del poder, sino la toma de la palabra”

El filósofo y ensayista francés, André Glucksmann, recuerda a sus 71 años aquel Mayo del 68 en el que participó, aunque su posición ideológica esté ya muy alejada de aquel entonces. No en vano, Glucksmann apoyó a Sarkozy en la última campaña electoral.

Con su hijo, Raphaël, ha resumido su visión de Mayo del 68 que vivió hace 40 años y lo que queda de él en el libro “Mayo del 68. Por la subversión permanente”, libro que en Francia lleva por título “Mayo del 68 explicado a Sarkozy”.

Para Glucksmann, “Mayo del 68 son más preguntas que respuestas, y también es un método para plantearnos preguntas y respuestas juntos. Eso es finalmente la democracia”.

Según el filósofo francés, aquel mayo fue un “punto de inflexión” y  “el final de una escalada revolucionaria y contrarrevolucionaria que mató todas las revoluciones”. Pero, ante todo, defiende que se trató de una “experiencia profunda de desenraizamiento”, desde un doble punto de vista.

En primer lugar, significó el fin de la Francia heredada de la Revolución de 1789, de la idea de una Francia compuesta por campesinos, obreros y burgueses. Una sociedad en tres partes, una “Francia eterna”, que desaparecía.

El segundo desenraizamiento lo simboliza, según Glucksmann, la fórmula “Todos somos judíos alemanes”, lema que los estudiantes del 68 adoptaron en defensa de Daniel Cohn-Bendit, Dani “el Rojo”, al que el líder del Partido Comunista francés había tildado de “anarquista alemán”.

“Dijo ‘anarquista’ pero todos sabíamos que quería decir ‘judio’”, señala Glucksmann. La relación con el mito revolucionario simbolizado en Mao y Marx “murió en ese momento”. Supuso el “fin de la Europa del 45. Los principios ideológicos del 45 saltaban por los aires de una forma filosófica”.

Los pequeños filósofos

Esa forma filosófica fue el fin de las grandes soluciones, de las grandes conclusiones dadas por los filósofos con mayúscula, como Marx. Una de las soluciones a los problemas de la humanidad dadas por estos grandes filósofos era “la Revolución”. Sin embargo, los estudiantes iban a adoptar otros modelos, el de los filósofos con minúscula, como Sócrates , que “hacía contestación”, explica Glucksmann. ”Sócrates abordaba a todos los grandes hombres del poder y a todos les preguntaba: ‘dime lo que sabes’ Sacaba las contradicciones preguntándoles. No era un hombre de soluciones, sino de preguntas”.

Eso es lo que sucedió en 1968. “Ésa es la revolución que se dio”, señala, “el hecho de preguntar, de hablar libremente, poner todo en duda, ser contestario. La vuelta a los filósofos con minúscula que plantean preguntas aunque no tengan respuestas”.

Este desenraizamiento “se manifestó en un nuevo tipo de revolución, en la óptica de una revolución interminable y no de una solución final que se mide por el número de cabezas cortadas. Es lo que pudimos ver después, en el 75 con la Revolución de los Claveles en Portugal o en España, donde se abolieron los vestigios del fascismo, o en las Revoluciones de terciopelo de la Europa del Este y que continúa hoy”.

El fin de un lenguaje

“En los 70, viendo una película de Mayo del 68, Cohn-Bendit me dio un codazo y me dijo: ‘Madre mía, menuda jerga pasada de moda teníamos’. Es cierto. La jerga del 68 era marxista”.

Sin embargo, Glucksmann explica que se ha dado la “decrepitud del discurso marxista” y que “la desaparición del discurso político que tenía respuesta para todo es algo bueno” ya que, ahora, “el discurso político no aporta una solución pero obliga a una acción, habla de una política real”.

Se articula así “un discurso político en torno a los riesgos, a los peligros. Antes se pedía siempre lo mismo a Dios: que nos librara de la guerra, el hambre y la peste. Los tres males. Ahora habría que pedírselo a uno mismo y a la colectividad. Hoy hay enfermedades políticas concretas y acciones que hacer”.

Para el filósofo francés un ejemplo concreto es lo que sucede en Birmania. El mundo bien informado observa cómo el régimen birmano impide la asistencia humanitaria a su propio pueblo que se está muriendo. “Eso se llama no asistencia a persona en peligro acercándose a crimen de la humanidad. Ahí hay un discurso político. Se necesitaría una energía para imponer una intervención en nombre de la humanidad, en nombre de los Derechos Humanos”.

En este sentido, señala que “no hay diferencia entre la política real y los Derechos Humanos porque cuando defendemos a las víctimas nos defendemos a nosotros mismos. Si no aceptamos la intervención, la no injerencia, aceptamos entonces las consecuencias, que pueden ser catastróficas”.

por Kamala Orozco

20 Mayo 2008 a las 12:01 por informativos

Sartre, en fuera de juego

“La imaginación no es un don, sino el objeto de conquista por excelencia” 

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La revueltas estudiantiles de Mayo del 68 pillaron a muchos intelectuales en fuera de juego. Jean Paul Sartre fue uno de ellos, pero el filósofo mostró un gran interés por las revueltas. No en vano, en su último ensayo filosófico “Crítica de la razón dialéctica” denunciaba la desaparición de lo individual en la sociedad moderna. Sólo cabía entonces la revolución para cambiar la deriva deshumanizadora del progreso.  

Cuando estallaron los estudiantes, el filósofo mostró interés por sus reivindicaciones. Destacó el carácter innovador de las protestas. Le gustó que los estudiantes usaran la imaginación y la exigieran. Apreció las pintadas que embadurnaban la Sorbona y su ingenio.  

El 19 de Mayo, con Francia paralizada, Sartre se remangó. Es decir, salió a la calle y pidió entrevistarse con Daniel Cohn-Bendit, quien a la postre denominaría a los sindicatos y Partido Comunista traidores.  

La conversación, publicada por Le Nouvel Observateur, es muy elocuente. De entrada, Daniel es escéptico con el calado de la insurrección. Dudaba que pudiera llegar a cambiar el sistema y, sobre todo, a manos de la izquierda aunque ésta tomara el poder.  

Verlo claro

Las dotes adivinatorias de Dani ‘el Rojo’ no tienen parangón. A su juicio, así iba a terminar todo: “Los obreros lograrán el cumplimiento de cierto número de reivindicaciones materiales, al mismo tiempo que importantes reformas tendrán lugar en la Universidad por obra de las tendencias moderadas del movimiento estudiantil y de los profesores”. 

En sus palabras, sin embargo, había optimismo. El de, con su revolución en vías de fracaso, haber “derribado el primer obstáculo: el mito por el cual nada puede hacerse contra el régimen”. El primer error de su mente lúcida. En México, el Estado se cuidó mucho, sangre mediante, de que eso no ocurriera.  

Truffaut, el hombre

Otra polémica era la de la burguesía frente al proletariado. Godard y Truffaut, los directores de cine de la Nouvelle Vague, encarnaron ese choque. En una carta del autor de ‘Los 400 golpes’ a su colega Godard, le explicaba que, con respecto a Mayo del 68, se sentía más del lado de los policías que de los estudiantes. Los primeros, decía, eran hijos de campesinos, como él. Los segundos, pequeño burgueses. El marxista Godard montó en cólera ante tal atrevimiento. Dani ‘El Rojo’ da prueba de ella.

Ha habido, en realidad, tres etapas. Primero la desconfianza franca, no sólo de la prensa obrera sino del medio obrero. Decían: “¿Qué quieren esos nenes de papá que vienen a fastidiarnos?” Y más tarde, después de los combates en la calle, después de la lucha de los estudiantes contra los policías, ese sentimiento ha desaparecido y la solidaridad se vuelve efectiva. En este momento estamos en un tercer estadio: los obreros y los campesinos han entrado a su vez en la lucha pero nos dicen: “Esperen un poco, queremos manejar nosotros mismos nuestro combate”.

Ser o no ser y ser por castigo

Sartre también pregunta sobre lo pueril del movimiento estudiantil: Lo que mucha gente no comprende, es que ustedes no buscan elaborar un programa, ni dar una estructura al movimiento. Les reprochan querer “destruirlo todo” sin saber -en todo caso sin decir- lo que ustedes quieren colocar en lugar de lo que derrumban. 

Dani echa balones fuera:¡Claro! Todo el mundo se tranquilizaría -Pompidou en primer lugar- si fundáramos un partido anunciando: “Toda esta gente está con nosotros. Aquí están nuestros objetivos y el modo como pensamos lograrlos…” Se sabría a que atenerse y por lo tanto la forma de anularnos. Ya no se estaría frente a “la anarquía“, el “desorden“, la “efervescencia incontrolable“. 

La conclusión de Sartre no puede ser más clara: Lo interesante de la acción que ustedes desarrollan es que lleva la imaginación al poder. Ustedes poseen una imaginación limitada como todo el mundo, pero tienen muchas más ideas que sus mayores. Nosotros estamos formados de un modo tal que tenemos ideas precisas sobre lo que es posible y lo que no lo es. Un profesor dirá: “¿Suprimir los exámenes? Jamás. Se puede perfeccionarlos, pero jamás suprimirlos”. ¿Por qué esto? Porque ha pasado por los exámenes durante la mitad de su vida.  

Por Álvaro Gónzález