Queridos amigos, lectores detractores y curiosos. Por exigencias del guión me veo obligado a cancelar la realización de más posts para este blog. Espero que alguna sonrisa os haya arrancado a cambio de vuestra inefable voluntad de leer tan discretos textos que solo pretendían eso, hacer reír y algunas veces poner un poco las cosas claras.
El motivo del cese de esta tan irrespetable actividad profesional no se debe a nada más que a un cambio de aires. Me voy a vivir a la China más septentrional durante un tiempo. He pedido permiso al gobierno comunista para poner una paradita, tipo mercadillo en plena muralla para vender sevillanas y toritos en miniatura de esos que se ponen encima de la tele y que vuelve locos a los chinos.
No tengo ninguna duda de que haré mi fortuna gracias a estas figuritas de fieltro imperecedero. Todo esto es fruto de un elaborado intercambio cultural en el cual mi homólogo pondrá un puesto de gatos chinos, de esos que mueven los brazos en las Ramblas de Barcelona.
Cabe decir el esfuerzo de sendos ministerios de exteriores para lograr tal hazaña en tiempos de desaceleración económica. La última vez que se hizo algo así fue cuando un ruso invitó a café a un americano en la estación espacial Soyuz y no le puso taza porque no había gravedad.
Un abrazo para todos y hasta pronto. No t’espantis mama.
Miquel






Dice la Támara (la ex de Paquirrín), en el ‘Qué me dices’, que ella es como la Paris Hilton. Yo me pregunto ¿en qué? ¿en el dinero?, ¿en los videos porno?, ¿en el aspecto? o ¿en el negocio de los padres? Parece que lo que más se acerca Tamara a la heredera del imperio Hilton es en el tema porno, aunque ella se ha quedado en el destape de ‘Interviu’ en vez de pasar a la acción pura y dura.
Hoy me voy a quejar con ganas y a advertiros de una trampa en la que podéis caer fácilmente. Me pasó a mí personalmente hace un par de semanas.