El blog de barras y estrellas

31 Marzo 2009 a las 12:30 por barrasyestrellas

Ficción africana en el primer mundo

“¿Ha desaparecido su vaca?  ¿Cree que su marido le engaña? Nosotros podemos ayudarle” . Precious Ramotsowe vive en Gaborone, Botswana y es el personaje central  de The No. 1 Ladies Detective Agency, la nueva y original apuesta de HBO para los domingos por la noche.

Precious en una mujer africana, entradita en carnes, dotada de una portentosa sabiduría natural y una ración doble de intuición femenina. La muerte de su padre y el cobro de una sustanciosa herencia le animan a dejar el campo y a viajar a la ciudad para montar su propia agencia de detectives. Es un negocio inusual en esas latitudes africanas, pero pronto los clientes empiezan a llamar a su puerta.

Desde luego, no es habitual sentarse frente al televisor y tener al oportunidad de ver en prime time una serie grabada en África e interpretada por actores y actrices nativos.  El resultado es tan sorprendente como alentador y te hace reconciliarte con este electrodoméstico que tantas veces has estado a punto de tirar por la ventana.

El piloto que se emitió el domingo en Estados Unidos fue dirigido por Anthony Mingella y es una coproducción de HBO con la BBC. En esta primera entrega, la protagonista interpretada por Jill Scott inicia su andadura profesional con un buen porcentaje en la resolución de los casos, no tan positivo en el cobro de sus honorarios. Una mujer engañada por su marido, una joven estafada por un falso padre o el secuestro de un niño son algunos de los casos a los que Precious se enfrenta con la tranquilidad que aporta tener siempre una taza de té en la mano.

Quizás sea una cuestión de simplicidad o de simple naturalidad, pero una buena historia contada con sencillez y con sentido del humor tiene muchas posibilidades de éxito.  Por eso esta serie de nombre imposible se ve con tanta facilidad y con una permanente media sonrisa que seguramente nos dejará una expresión de idiotas. Porque además de lo universal de las historias que se cuentan, el escenario de las tramas es uno de los países más bellos de África. Casas de colores y animales salvajes forman el atrezzo de esta singular locura de HBO que muchos han criticado como una pérdida de rumbo de esta marca líder de series de calidad.

Ojalá que la audiencia respalde las aventuras de Precious Ramosotwe.  Hoy me enterado de que el presentador ultraconservador de FOX News Glenn Beck está batiendo récords de audiencia y ya supera los 2.300.000 espectadores. Mientras alguien que no para de lanzar mensajes apocalípticos contra la nueva Administración de Barack Obama se frota las manos por lo próspero del vergonzante negocio que hace de la información y la opinión, ¿por qué no soñar con que hay millones de ciudadanos a los que les gustaría abrazar a  la rechoncha y entrañable detective que lucha contra el mal y las injusticias? 

No entiende para qué sirve el teléfono y sólo posee una máquina de escribir a la que le falta la letra “p”.  Ni falta que le hace, The No. 1 Ladies Detective Agency pone un poco de “buen rollito” en nuestra vidas. Mientras, allá fuera los predicadores de la radio y la televisión siguen insultando a diestro y siniestro, advirtiéndonos del oscuro futuro que se cierne sobre nosotros.

De cualquier forma, para aquellos que no compartan mi bienvenida a la ficción africana tengo buenas noticias: vuelve En terapia  y ya queda menos para que regresen True blood y Entourage. Si HBO no existiera habría que inventarla. No sé si resistiría en este país sin sus series.

P.D. Juro que no cobro de este canal pero se admiten donaciones.

26 Marzo 2009 a las 20:34 por barrasyestrellas

‘La hora 11′, para el ajuar de La Sexta

No ha sido por mejorar mi situación legal en el país, ni para pasar inadvertido entre la sociedad estadounidense, pero desde que vivo aquí he sido benévolo e incluso generoso en mis comentarios sobre las series de ficción que tengo la oportunidad de ver en primicia mundial. Es una de las ventajas de vivir en Estados Unidos. Parece que uno va un paso por delante del resto del mundo y en una conversación sobre cine, televisión, moda o tecnología -cuando estás de visita en España- puedes quedar como alguien de lo más actual.  

Es verdad que me siento un poco acomplejado en este terreno de las series porque nunca he sido muy partidario de las que se hacen en la tierra que me vio nacer, dejando al margen que las diferencias presupuestarias hacen difícil la comparación.  Ayer aguanté dos minutos viendo Pelotas en TVE Internacional y me refugié en Oz, una obra maestra que está emitiendo HBO cuya acción transcurre en una cárcel de máxima seguridad y que en España pudo verse hace tiempo en Canal +.  De nuevo –por Pelotas- sentí verguenza propia y ajena y experimenté la sensación de vivir en un permanente Cine de barrio. Pero hoy desde aquí quiero constatar que los yanquis cuando se les mete un tema entre ceja y ceja pueden ser igual de cansinos que nosotros.

Dentro de unos días llega a España –primero en Fox (sábado 28, 22.15) y luego en La Sexta- La hora 11 (Eleventh hour), que lleva tiempo emitiéndose los jueves a las diez de la noche en CBS justo después de CSI.

 

 

De hecho Eleventh hour comparte los mismos productores que CSI, Jerry Bruckheimer y Jonathan Litman.

¿Por qué se agotan tan rápido las fórmulas de éxito? Porque se exprimen no ya hasta la última gota,  hasta el que el exprimidor eche chispas.  Si en España ahora vamos de reportajes low cost sobre españoles, madrileños, valencianos y maragatos por el mundo y de tv movies basadas en hechos reales -ya sea un crimen resuelto o sin resolver o la biografía de una folclórica-, en USA los investigadores científicos están que lo rompen.  El biofísico Jacob Hood –interpretado por Rufus Sewell-  es el enésimo investigador borde con cara de palo que lucha contra los malos que utilizan los conocimientos científicos para delinquir.

Cuando se estrenó aquí con un entretenido capítulo sobre la clonación humana, la crítica televisiva fue unánime y uniforme en sus comentarios.  La serie capta tu atención, está muy bien hecha, las escenas de acción son más que convincentes y te hace pasar un buen rato frente al televisor.  Ahora, hay que tener mucha afición para tragarte dos series seguidas de temática similar. Sobre todo porque La hora 11 no tiene nada que no hayamos visto antes en el cine o la televisión.  Tiene una cosa buena: que no te exige una fidelidad semanal. La puedes ver cuando te la encuentras un jueves cualquiera sin otra alternativa más interesante.

Se equivoca La Sexta si espera subir su audiencia con esta serie en prime time. Puede que a sus directivos ya no les importe mucho si están a la espera de que algún novio se fije en su cadena.  Podrán aportar La hora 11 a su ajuar para el matrimonio.

24 Marzo 2009 a las 19:25 por barrasyestrellas

¿Esclavos en ‘American Idol’?

La semana pasada, el reality musical American Idol fue líder de audiencia en Estados Unidos, con más de 23 millones de espectadores y un 21% de cuota de pantalla. Desde hace ya unas cuantas temporadas la final de este concurso, en el que se busca el cantante revelación de América bajo la atenta mirada de un jurado capitaneado por Simon Cowell, se ha convertido en todo un acontecimiento social en Los Ángeles, que paraliza el país de forma similar a los grandes acontecimientos deportivos. Es una máquina de hacer dinero y sus negocios paralelos, que incluyen un inagotable merchandising, parecen no tener límites.

La empresa Fremantle North America puede estar más que satisfecha con los resultados económicos y de imagen que le ha aportado este formato, al que todavía se le augura larga vida. Por eso es sorprendente la noticia que ha saltado a las páginas de televisión de algunos diarios de Estados Unidos. Tres empleados de Fremantle North America han demandado a la empresa por explotación laboral y por no cobrar las horas extras derivadas de su trabajo. Los demandantes aseguran que fueron obligados a trabajar 20 horas al día durante siete días a la semana, muchas veces sin tiempo para poder comer.

La acusación contra Fremantle parte de trabajadores que han ocupado distintos puestos: redactores, guionistas, realizadores, productores…. E implica, además de a American Idol, a otros programas como Osbournes:Reloaded, Thank God you´re here  o Temptation.

Lo primero que tengo que decir es que me sorprende la noticia, sobre todo por la productora que es acusada de explotar a sus trabajadores. Uno espera que en una pequeña compañía con escasos recursos y bajos presupuestos se intente abusar de la buena fe de sus empleados. Por un lado por la parte vocacional que tiene este negocio y en la que siempre es fácil apelar al corazón de aquellos que desde niños han soñado con formar parte de un show televisivo. Por otro la inestabilidad laboral del sector siempre recomienda aguantar en tu puesto de trabajo a menos hasta que te salga otra oportunidad en otro lugar.

Pero llegar a trabajar 20 horas diarias, siete días a la semana, sin comer y sin cobrar horas extras dan para construir un guión del remake de Raíces, la serie que nos contó el principio y el fin de la esclavitud en Estados Unidos.

Da la casualidad de que Fremantle es una multinacional con oficina en España bajo el nombre de Grundy. De esta productora han salido programas como El precio justo, Factor X, Tienes talento o los más recientes Granjero busca esposa o Elígeme. Durante año y medio ocupé varios puestos de responsabilidad en Grundy y pude comprobar que las condiciones laborales de sus trabajadores nada tienen que ver con lo expuesto en la Corte de Los Angeles por los demandantes. Tuve además la oportunidad de viajar y conocer cómo trabajan en Fremantle en países como Gran Bretaña, Alemania u Holanda. Allí desde luego se comía y las jornadas de trabajo estaban incluso por debajo de las de España.

Por eso no entiendo cómo los responsables de la productora en Estados Unidos han podido actuar así. Sobre todo porque aquí los presupuestos seguro que son superiores a los de España u Holanda. Estoy seguro de que es una cuestión de personas con nombres y apellidos. Como he repetido muchas veces a las personas que discuten lo contrario, en mi opinión, las empresas, para bien o para mal, no tienen corazón. No deciden en una reunión de alta dirección si se va a maltratar intencionadamente a los trabajadores. Pero en medio de la pirámide laboral hay una gran cantidad de mediocres que se empeñan en subir peldaños apretando a los que tienen por debajo y dejando unos números lo suficientemente bonitos para que sus jefes les aplaudan.

Seguramente por acción u omisión los altos directivos de Fremantle en EEUU son responsables. Es hora de que todos estemos alerta para expulsar a los explotadores de esta profesión. Seguro que American Idol  obtendría todavía más éxito.